La explosión fluirá en el TALLER DE ARTES VISUALES, ubicado en el segundo anillo del Cristo Redentor, para fluir con nosotros debes aportar con 10bs.- que es el costo de entrada.
domingo, 13 de septiembre de 2009
ARTERIAS URBANAS
La explosión fluirá en el TALLER DE ARTES VISUALES, ubicado en el segundo anillo del Cristo Redentor, para fluir con nosotros debes aportar con 10bs.- que es el costo de entrada.
viernes, 7 de agosto de 2009
I ENCUENTRO POR LA PAZ Y LA INCLUSIÓN SOCIAL: WHY BOLIVIA 2009
Texto: Jorge SorucoFotos: Ronald Melgarejo
¿Qué es ser joven en Bolivia?, ¿cómo se relacionan los “changos” entre ellos?, ¿qué necesitan?, ¿qué sueñan?... Más de 100 muchachos de todo el país buscaron respuestas a estas preguntas en tres días de convivencia.
En el Encuentro Nacional de Jóvenes por la Paz y la Inclusión Social, cambas, collas, chapacos compartieron problemas y alegrías. Al final, reunieron sus conclusiones en un documento que será distribuido por “Wayna Hilaña Yanapaña” (“Vamos a ayudar al joven a crecer” en aymara), organización que planificó el evento a principios de julio en La Paz.
“Yo no quiero discriminación”
Manuel Quilla Calsina está molesto. El alteño, de 21 años, recuerda una ocasión en la que se sintió como un extranjero en su propio país. “Bajé a la zona Sur vestido con poncho y ll’uchu y la gente me evitaba como si los fuera a chicotear”, comparte en el auditorio de la Universidad Católica de Bolivia (UCB) de La Paz, donde se desarrolló la reunión.
Su comentario desata una avalancha. Otros jóvenes también recuerdan experiencias similares. En todas las mesas de trabajo las posturas coinciden: la discriminación es un mal “muy grave”.
Varios de los changos creen que la segregación dificulta el ser joven boliviano porque “no nos dejan serlo”, según exclama furibundo el beniano —mojeño, no camba— Vladimir García Umadai (17). “Qué importa de dónde vengo o de qué color soy, ¡soy boliviano!”, añade con fervor Marco Antonio Valencia (20).
“Yo no quiero que exista discriminación basada en raza, nivel socio-económico o sexo. Necesito sentir que escuchan mis inquietudes, expectativas y que entienden que mi forma de hablar es parte de mi identidad cultural”, reclama José Ignacio Mengari (19), de la Chiquitanía.
Durante dos horas, los jóvenes discuten. Todo, en buena onda, con una que otra risa paliando la atmósfera. De vez en cuando, las discusiones se acaloran; pero el respeto y la camaradería no se pierden en ningún momento.
Así, cuando la cruceña Claudia Vaca Flores (24) critica la susceptibilidad nacional —“Me molesta que nos enojemos cuando alguien nos discrimina”—, choca con Wilma Mamani Choque (19), la representante de Patacamaya que le replica: “No es posible no molestarse cuando te hacen a un lado, pero la clave es usar esa rabia para salir adelante”.
Estas contrincantes ideológicas se unen cuando alguien introduce en la charla la segregación de género. La mecha está encendida, todas las chicas comienzan a acribillar a sus compañeros varones. “Por ser mujer no quieren que participe”. “Algunos changos me dicen que debo quedarme en la casa a cocinar”. “Me miran raro cuando tomo decisiones”, son algunos de los reclamos.
“Yo necesito que me acepten”
La siguiente dinámica requiere que los chicos pinten un retrato suyo. En su figura deben ilustrar lo que consideran hace a un boliviano. La mayoría trata de plasmar su necesidad de aceptación.
“Es difícil ejercer de boliviano cuando te miran como si fueras anormal porque eres gay”, asegura Jorge Luis Menchaca Gareca (21), mientras que el cochala Joaquín Morando (19) resume el pedido general: “Yo necesito vivir en una sociedad donde me acepten tal como soy, con mis ideas, creencias y forma de vida; donde valoren mis diferencias y me respeten”. Al tiempo que se habla de lo malo se van viendo soluciones y se buscan formas para “ejercer” de boliviano, con unidad.
Yo quiero unidad
Al final del encuentro, Johanna Nogales (19), de Oruro, pide “Quiero a mi Bolivia unida y fuerte por sus diferencias y su diversidad”. Su colega paceño, Joaquín Mendoza (17), concuerda: “Yo necesito que en Bolivia seamos unidos entre razas y culturas”.
Esa meta se plantea con una serie de retos por cumplir “de nosotros los changos, que somos el futuro”, dice Manuel. Otros coinciden en que el camino es conocer el país y a su gente.
El primer paso para encontrar la respuesta lo dieron ya. El encuentro los obligó a mirar al “otro” y mediante la convivencia tendieron puentes en el país. Estos 100 jóvenes, miniatura de la diversidad nacional, iniciaron el camino hacia un diálogo verdadero: escucharse completamente.
Manuel Quilla calsina (El Alto)
Manuel (21), uno de los facilitadores del “Encuentro nacional de jóvenes por la paz y la inclusión social”, es un alteño orgulloso que considera que el futuro del país está en la ciudad de El Alto y, especialmente, en sus “changos”. “Como bolivianos compartimos toda una historia y una cultura entre todos, más allá de donde vivimos”, dice aunque reconoce que hay dificultades para ejercer a plenitud la “bolivianidad”, especialmente relacionadas con las disputas entre las diferentes regiones.
“A veces creo que más que una patria, tenemos dos, hasta tres países en uno. Así me hacen sentir los que hablan mal de los collas, cambas o chapacos”, opina.
Asimismo, Manuel lamenta la vigencia de la discriminación. “Me ha pasado, cuando he bajado a La Paz, que, si estaba con poncho o un ll’uchu, mucha gente me tenía miedo, como si yo fuera a chicotearla”, recuerda.
La solución —cree— debe partir de su generación, siempre y cuando los jóvenes trabajen para obtener espacios. “Debemos buscar formas para que la gente escuche nuestras propuestas y nos tome en cuenta”.
Anastasia Ramos Guarachi (Sucre)
Anastasia es el vivo reflejo de lo que es ser boliviano. “Yo soy de todo un poquito”, se define esta orgullosa mujer de pollera que nació hace 19 años en La Paz. “Yo vengo de un pueblito chiquitito de este departamento”, cuenta. Cuando era niña, emigró con sus padres hacia el sur del país y su familia se instaló en Chuquisaca; fue por ello que estudió y creció en la ciudad de Sucre. “Vengo de todo lado: soy paceña, soy chuquisaqueña, soy sucrense, pero, por sobre todo, ¡yo soy boliviana!”, exclama.
No obstante, no fue fácil para Anastasia ejercer su nacionalidad y, al mismo tiempo, conservar las costumbres de sus padres. “Cuando estudiaba en la capital me preguntaban: ‘¿por qué no te quitas la pollera?; ponte vestido para vivir mejor en la ciudad’. Pero yo no quise renunciar a mi herencia, a la cultura de mis abuelos”, reafirma. El futuro de Bolivia —considera— se debe afianzar en la memoria y el compromiso. “Hay que meterle duro al trabajo para demostrar que tú vales”, dice y recomienda: “no debemos olvidarnos de dónde venimos. Eso es lo que nos hace bolivianos, toda la historia”.
Marco Antonio Valencia CoÍmbra (Cochabamba)
“Cochala, k’ara y voluntario”, así se define Marco Antonio (20), quien considera que el ser boliviano es “la cosa más fácil, pero al mismo tiempo la más complicada”.
“Ser boliviano es mucho más que haber nacido en el país. Significa que tienes una relación profunda con su gente, con su historia; hasta ahí es fácil ser de esta nación. Lo difícil viene cuando te toca a ti dar a la patria. Eso es lo que realmente te convierte en boliviano, cuando das a tu país más de lo que le pides”, argumenta.
Pese a su pasión, Marco Antonio reconoce que es muy difícil ejercer su nacionalidad, ya que hay ciudadanos que rechazan a quienes son diferentes a ellos.“No es mi culpa haber nacido medio blanconcito. Eso no me hace menos boliviano, aunque hay quienes creen que yo soy un ‘k’ara de m...’. Tal vez lo sea, pero no por eso no soy de este país, yo pertenezco a mi Cochabamba querida”, reclama.
Marco cree que la solución parte del trabajo por el país, la búsqueda de un diálogo honesto y el aprendizaje a escuchar “al otro”. Asimismo, asegura que los jóvenes deben “perder el miedo a participar”. “Tenemos que involucrarnos más, quizá ser voluntarios o que se yo, pero influenciar en la sociedad”.
DiegO Armando Tucupa Zegarra (Rurrenabaque)
Diego (17) es un riberalteño de pura cepa. Amante de la vida pacífica y del trabajo duro, detesta la violencia y la discriminación. A él no le resulta difícil ser y ejercer su nacionalidad boliviana. “Como mi pueblo es muy pacífico, no hay mucho problema. Todos sabemos que somos bolivianos y nadie te lo discute; pero sé que fuera de Riberalta la cosa es más difícil, ya que hay gente que agrede a otra sin ningún motivo”, opina el beniano.
Diego, sin embargo, no es ajeno a la discriminación o al rechazo al “otro” y, aunque él no fue víctima de este tipo de agresiones, sí fue testigo de este comportamiento.
“Nada justifica que agredas a otra persona porque es diferente. No importa si es colla, camba o chapaco; joven o viejo, todos somos bolivianos y debemos trabajar para entendernos por el país y por el futuro”, sentencia.
Al igual que sus compañeros del Encuentro, Diego cree que el camino está en el trabajo y la participación activa de los jóvenes. “Tenemos que eliminar la violencia entre nosotros. Para ello debemos involucrarnos más y hacer escuchar nuestras opiniones y sentimientos”.
Vladimir García Umadai (Trinidad)
“Ser boliviano es facilísimo. Lo difícil es aceptar que otra persona sea de este país, que sea igual a ti y tenga los mismos derechos y obligaciones”, opina Vladimir, un trinitario que se enorgullece de sus raíces moxeñas.
El beniano de 17 años no es extraño a la discriminación y el prejuicio. “En el occidente no falta el desubicado que me trata de camba. No lo soy. Al ser beniano soy moxeño”, reclama.
Es por ello que considera que se necesita mucho esfuerzo para construir Bolivia. “Primero, tenemos que aceptar que no somos los únicos con derecho. Segundo, soy consciente que los jóvenes tenemos pocas oportunidades. Y, tercero, tendemos a rechazar lo que no conocemos, lo nuevo”.
En este sentido, Vladimir es del criterio que encuentros, como el organizado por WHY Bolivia, son muy importantes, ya que empoderan a los jóvenes y les permiten entablar contactos con personas de otras regiones del país. “Conociendo al ‘otro’ puedes escucharlo correctamente, sin pelearte.
Asimismo, les permite conocer mejor a Bolivia. “Hay tantos lugares tan bonitos que es imposible decidir cuál es mi favorito, me gustan todos por igual”, reconoce el orgulloso moxeño.
Wilma Mamani Choque (Patacamaya)
Wilma no es indiferente a la lucha por sus derechos. A sus 19 años, la originaria de Patacamaya es la Alcaldesa juvenil de su municipio.
“No fue fácil. Tuve que venir hasta La Paz para conseguir apoyo ya que, como soy mujer, además de joven, muchos no querían que ocupara el cargo. Eso me molestó mucho y me impulsó a trabajar para cambiar las cosas”, cuenta la dirigente juvenil.
Para Wilma, la solución a los problemas del país comienza con la canalización de la irritación por las “cosas que no funcionan como deberían”. Este malestar, en los jóvenes, se debe convertir en la energía necesaria para expresar sus opiniones, para encontrar su espacio de participación pública, propone.
Durante su campaña, Wilma se enfrentó a la discriminación. “Porque soy mujer me decían que debía quedarme en la casa, no meterme en política. Al ser de Patacamaya, no era muy bien recibida en la ciudad”. Sin embargo, perseveró para ejercer su bolivianidad. “Yo amo a mi tierra y pienso trabajar por ella. Eso es lo que significa ser una boliviana de verdad, el poder identificarte con tu gente y con tu país”.
Jorge Luis Menchaca Gareca (Potosí)
Para el joven potosino Jorge Luis (21) la solución a muchos de los problemas de la bolivianidad parte de conocer todo el país. “Al menos deberíamos visitar todas las capitales de departamento, conocer a sus habitantes para entenderlos, ya que no puedes querer lo que no conoces. Yo estoy en ese proceso, todavía me falta conocer algunos lugares”.
El potosino está convencido de que, cuando se logra el conocimiento del “otro”, se llega al entendimiento. Al comprender el pensamiento y costumbres de los demás, “recién se puede hablar de la inclusión social y la construcción de una cultura de la paz en Bolivia”, agrega.
En su criterio, esto es muy necesario en el país, donde los estereotipos fraguan las interacciones entre los paisanos. “Por ejemplo, de Potosí piensan que es sólo un departamento altiplánico, frío y que nosotros somos tercos”. Esto dificulta que muchos puedan “ejercer” de bolivianos. “Molesta que no podamos expresarnos como queremos, que no nos acepten como compatriotas. Los prejuicios son el principal impedimento para que todos amemos a Bolivia”.
Dahir Margüay Tarqui (Cobija)
Para Dahir (17) no importa tanto el lugar de nacimiento como donde uno se crió. “El territorio no es tan esencial, al menos no tanto como la forma en la que te educás. Si creciste siendo boliviano, compartiendo esta cultura, entonces no importa si vives en la China, vos sos tan boliviano como nosotros”.
Hasta la realización del Encuentro, Dahir nunca había salido de su natal Cobija, pero su interés por pintar su propio cuadro de lo que es la bolivianidad lo trajo a La Paz. “Al hablar con otros es que conocés como es, realmente, el resto de la gente. Así podemos definir cómo somos los bolivianos en realidad y así aprender a aceptarnos”, comenta el joven.
Pero este proceso no es fácil, los estereotipos se atraviesan en el camino. “No me gusta que algunos me digan oligarca, que soy un autonomista, no saben nada de mí, pero ya me califican”.
Para frenar esta actitud, Dahir considera que su generación debe buscar más espacios de participación para hacer escuchar su voz.
“Debemos movilizarnos, dándonos a conocer y que atiendan nuestras necesidades. Así, yo creo, podremos unirnos en un solo país, dejando detrás nuestras diferencias”, dice este pandino que gusta de La Paz.
Ciprian Villalba Vargas (Monteagudo)
Para Ciprián, la bolivianidad es un concepto que se extiende más allá del territorio nacional. “El mapa es sólo una representación de lo que es ser boliviano”, considera el chaqueño de 24 años.
Para el nativo de Monteagudo, ser boliviano implica una relación profunda entre la cultura nacional, la herencia familiar y cultural, la actitud y los lazos que existen con el territorio donde naces, aunque éstos se expanden fuera del mapa nacional.
Incluso considera como parte del mosaico boliviano las preconcepciones que se tienen sobre las diferentes etnias y regiones del país. “Son las formas en que nos vemos las que también nos hacen parte de la nación, aunque tenemos que demostrar que no somos así. Por ejemplo, a nosotros los chaqueños nos dicen que somos muy machistas, que tratamos a las mujeres como nuestros caballos. Falso”, cuenta molesto Ciprián.
La forma correcta de pintar un mosaico de bolivianidad es, para este chaqueño, el conocer mejor a los “otros” bolivianos, de integrarse con ellos y, así, “realmente lograr una identidad nacional correcta”.
Claudia Vaca Flores (Santa Cruz)
“A mí lo que me preocupa es que nos molestemos cuando alguien dice algo malo de nuestra región, de nuestra etnia o por qué somos mujeres u homosexuales. Si queremos que Bolivia progrese socialmente debemos evitar que esto nos lastime”, asegura Claudia, una cruceña de 24 años, que sin embargo, reconoce que el ser indiferente ante la discriminación es un desafío, sobre todo con el concepto de “diálogo” que permea la mentalidad nacional. “Hablamos tanto, que no nos escuchamos. Siempre estamos tratando de demostrar que estamos en lo correcto que no logramos escuchar nuestros errores ni las sugerencias de los demás”, admite Claudia.
En el criterio de la representante cruceña, esta actitud lo único que hace es separar a los bolivianos, ignorando la historia y cultura que lo que los conecta. “Ser boliviano implica más que nacer en la misma tierra. Estamos unidos por una historia en común, por una cultura que, sin importar de dónde seas, pues contiene elementos de todo el territorio. Eso es lo que nos hace bolivianos”, afirma Claudia.
Desde su punto de vista, la solución reside en fomentar la interacción con otras personas, para no agrandar la separación entre ellas.
jueves, 2 de julio de 2009
VIAJE DE ESTUDIO CON 1º DE SECUNDARIA DEL COLESIERRA
Desde 6º de primaria los estudiantes inician su experiencia de viajes con sus respectivos tutores, hasta cuarto de secundaria ya han recorrido todo el paìs.
En junio de este año con estudiantes de 1º de secundaria recorrimos lugares importantes en nuestra historia y cultura, en la ciudad de La Paz.
Los profes a cargo fueron Marcos Ribero y Claudia Vaca, aquì pueden apreciar algunas imàgenes del viaje.
domingo, 17 de mayo de 2009
POESIACÀ EN LA X FERIA DEL LIBRO DE NUESTRA CIUDAD DE LOS ANILLOS


El lema del evento poético es sencillo POESIACÁ, es decir, acá (un acá hermosamente ambigüo) se huele poesía. La poeta cartonera y bloguera Banesa Morales participará de la lectura inédita.Technorati Profile- Once poetas jóvenes se reúnen en una lectura colectiva inédita que fue programada en la FIL 2009 de Santa Cruz de la Sierra.
sábado, 9 de mayo de 2009
Dos poemas escritos en los meses del reposo de la guerrera, como dijo un bello amigo.
A ratos, como monedas de oro
se encendía una pizca de sol entre mis manos.
Apretada el alma, recordaba tu mirada
preguntando:
¿Dónde estabas?
¿En qué genes?
¿Con que palabras?
A ratos, se viene todo el sentir de golpe
Abatiendo al instante tu lejanía.

Recuerdo que antes de vos me decía:
- no te regales más antes de amar,
y una sonrisa que no reconocía
me entorpecía el decir.
Y ahora recuerdo el futuro con vos
como la perfecta combinación de lluvia en verano y café con canela.
Y ahora vivo el presente desde la memoria de ese instante
en que nos besamos y empecé a escribirte como en el renacimiento….
como lo hicieron los grandes poetas,
cuando renacía el sentir en manos de la libertad.
Mañana por la mañana el corazón me estallará
por la tarde florecerá y dolerá por la noche cuando nos regalemos;
será intenso este día en que viviremos desde la muerte.
Sempiterna…,
tengo miedo porque no puedo mirarte como tu me miras
porque no puedes mirarme como yo te miro
porque no puedo amarte como tu me amas
porque no puedes amarme como yo te amo
porque no puedo despertar en tu regazo
porque no puedes tomar mis dedos durante las noches y dormirte,
porque no puedo recordar con claridad
cómo y cuando se fueron tus fuerzas para luchar y caminar conmigo
Recuerdo decirte el sentir de ayer desde otro ángulo:
- perdón por amar en contra de tu voluntad.
domingo, 19 de abril de 2009
¡A BICICLETEAR LOS QUE PUEDAN!
sábado, 21 de febrero de 2009
Un artículo que hay que leer en estas épocas de "Luz" que nos puede oscurecer. Escrito por nuestro querido poeta y ciudadano Luis Andrade.
Mi amigo Víctor Paz Irusta, que siempre está atento a las “novedades” de la prensa nacional en cuanto a literatura, en especial en la internet, hace unos días me pasó por debajo de la manga un curioso artículo, impreso, publicado en el suplemento digital de Fondo Negro de La Paz, donde figura en primera plana una conversación, (ojo, que no es lo mismo que una charla, un diálogo, una tertulia, una discusión o una controversia), titulada De escritores, estilos, tendencias, tablas de queso y grabadoras, firmado por Martín Zelaya Sánchez y sobre la cual le prometí a Víctor escribir cualquier día. Víctor no se cree ni es escritor, no se dice poeta de cepa, ni lo es, ni es una eminencia en literatura; tiene publicado un solo libro de poesía Los hijos de la perrada (2008). Aunque de él, de Víctor, no hablan bien las malas lenguas como las de Humberto Quino (Presidente vitalicio de facto del Parnaso andino), y Julio Barriga (eximio poeta tarijeño, viejo lobo de bar, no de mar) y otros profanos que se las dan de críticos y censuradores por los caminos poéticos de Bolivia.
Dicha conversación, grabada por Zelaya, está protagonizada por Jaime Nisttahuz (JN), “el mayor (¿de edad?) y más curtido en lides de tertulia (¡uyuyuy!, me gustaría enseñarle mi panoplia) y anecdotario, cuentista y poeta, columnista y lector ávido de filosofía (¡Caramba qué currí-culo.
Entre toros no hay cornadas, Jaimito); Benjamín Chávez (BCh), vate de cepa (pariente del Príncipe Charles de Inglaterra), empedernido lector (¡vaya, vaya!) y cultor del verso (¿versificador?), editor de revistas, libros, suplementos (a ver si me publica un librito); y, finalmente, Willy Camacho (WC), el más joven (pobrecito, no sabe lo que le espera) cuentista también, narrador diestro (me gustaría aprender de sus destrezas) y de promisorio panorama (esto siempre se ha dicho y escrito de muchos escritores jóvenes, pero que casi todos ellos hoy son prósperos médicos, abogados, dentistas, arquitectos, taxistas, ingenieros, etc., etc., pero poetas, no).
Trataré de eliminar de este comentario toda la chafra y el ripio de la escuálida entrevista donde, por lo trascrito, se habla mucho, pero se dice poco, y más, se aporta poco o casi nada respecto al tema central, la literatura, y ocuparme sólo de algunos puntos que considero pertinentes, relevantes para mi cometido, cuyo objeto es comentar dicha conversación (así la llamaremos, aunque tal vez sería mejor llamarla charla, así de llano, en buen caste-llano) con un poco de ironía. Ojalá no se me ocurra ser sarcástico, debido a que el tenor, la ligereza, la trivialidad y escaso grado de profundidad y que a momentos se muestra en tal conversación (a momentos parece cosa de mamados), me provocan y exigen ejercer tal felonía, no infalible, incuestionable ni menos incontestable, por cierto. Y ni se le ocurra a alguien contestarme, ¿eh? Y el que lo haga que piense dos veces antes de hacerlo, y mejor si lo hace tres, cuatro, cinco, etc., mejor, porque corre el riesgo de hacerse decir una cuántas frescas, definitivamente lapidarias, en asuntos de literatura. Cuidadito chicos, ¿eh?
De entrada el desafío es “no caer en el viejo esquema de preguntas y respuestas ni (¿en?) condicionar o rebuscar temas, más allá de algunas sugerencias como punto de partida, de las que –como fue previsto, y por fortuna ocurrió– se desprendieron más y más asuntos nuevos y viejos (dispersión verbal ad infinitud, cosa de mamados), ya muy tratados (cosa de beodos) o aún muy poco. Se presume, claro, que la conversación en cuestión fue pues placentera, y no es para menos con queso, jamón y coca-cola, aceitunas, frutillas y pepinillos, además de las infaltables cervecitas, un roncito y unos puchos. ¿Qué bien que se tratan estoj poetaj y escritorej andinoj, che. Aquí por el oriente somoj máj parcoj, y no porque no tengamoj plata, sino tal vej por asuntoj climáticoj. Claro en zonaj amazónicaj y tropicalej se suele comer casi siempre menoj que en zonaj altaj, Eso es por “la” calor (así dice el camba) pariente., pero si no lo cree, venga por acá.
No sé hasta donde se cumplió en la conversación eso de “deseos, visiones y propuestas en torno al mundo de las letras en Bolivia”, lo que sí se cumplió y en gran parte, es eso de conversar (estoy escribiendo a mano alzada y a destajo) sobre libros, estilos y deseos; pero trataré de evitar afirmaciones a priori y ver más en cuanto a la profundidad, altura y extensión de dicha conversación (yo converso, vos conversás (en voseo), ellos conversan). Trato de imaginar cómo “las ideas brotaban, dando la sensación de que no una sino varias veladas no alcanzarían, incluso”.
Claro, ¡como no! puesto que con unas cervecitas y unos roncitos, se desata una verborragia tal, que uno puede conversar muy animadamente, por lo general, hasta la madrugada del día siguiente o un poco más; pero sucede que a partir de un punto, después de muchas copitas, uno suele decir tantas, pero tantas sandeces que no se sabe cuantas; hasta que se pierde la noción de la realidad y punto.
“Lo que se dice en diez o veinte páginas de una novela se puede decir mucho mejor en cinco páginas de un buen cuento” (?), Vaya, vaya, ¿ké le paza compañero Camacho? Estaba usted en sus cabales cuando espetaba semejante afirmación ke zólo demuestra una supina falta de ignorancia, una falta de kultura literaria elemental, respecto al problema de los géneros y subgéneros literarios. No creo necesario decirle que lo que se dice en un kuento, no puede decirse en una novela, y viceversa; falta que diga que lo que se dice en un kuento, se lo puede decir mejor en un poema, y lo que se dice en un ensayo, se puede decir mejor en una comedia, y lo que se dice en una drama... ¿Ké es usted? ¿mecánico? ¿abogado? ¿arquitecto? ¿ingeniero? Si usted es escritor no tiene, por lo visto y leído el perfil básico para ser escritor o narrador: cultura literaria.
¿O me equivoco? No existen géneros superiores o inferiores, aunque si pueden existir géneros y subgéneros, o también literatura, subliteratura, paraliteratura, y metaliteratura, pero no confundamos los términos.
Estimado Benjamín: cómo es eso de “elogio lindo”, lo de elogio le acepto, pero no se olvide que ya un gran poeta latinoamericano, creo, Huidobro dijo: “El adjetivo que no da vida, mata”. ¿Por qué no dijo “lindo elogio”? ¿Sabe usted cuál es la diferencia conceptual entre ambas expresiones? Desde ya, el término “elogio”: alabanza, loa, panegírico, encomio, tiene connotaciones agradables. Pero, se puede usted imaginar un “feo elogio” o un “elogio feo”. Me gustaría mucho que usted haga un feo elogio de este comentario que escribo. Además, no existe nada más o menos perfecto, algo es o no es perfecto, y todo lo que no es perfecto es imperfecto, y punto. ¿O tal vez usted concibe una perfección relativa? Pero más aún ¿existirá la perfección? Me puede hablar usted de alguna obra literaria perfecta? ¿En qué consiste filosóficamente o estéticamente, desde su punto de vista, la perfección, ¿Cómo la define? Tal vez, si usted define la perfección, en un marco semántico, o como concepto universal, yo podré entender qué es lo que usted entiende como “perfecto”. ¿Usted piensa o cree ke podrá algún día escribir un cuento perfecto?
¿Por qué muchos escritores bolivianos, especialmente de las nuevas generaciones, están tan preocupados por ser conocidos en el exterior, por la fama, la notoriedad pública? ¿A qué ese afán de tanto aspaviento con eso del “marketing”? Es curiosos, pero muchos escritores entre los jóvenes, como Paz Soldán p. ej. y otros no tanto, se preocupan más por ser conocidos, e instrumentalizan todos los recursos y estrategias posibles para ello –eso se llama “autobombo” (v. diccionario”) y más cultamente “autopromoción”– mientras descuidan su obra. Escribe a vuela pluma, valga la frase, cuentos, novelas, ensayos, reseñas, están en todas las revistas, tienes sus páginas web, sus blogs, están buscando quién les entreviste, quién les haga elogios, y hable de ellos, bien por supuesto.
Pero, la noticia que se tiene de ellos, la fama de que gozan, no condice con la calidad de su obra literaria. Y, como a los críticos extranjeros, les vale una vaina lo que escriben y en Bolivia no existe crítica propiamente dicha, en el sentido estricto del término, ellos se mueven a sus anchas, como pirañas en el agua. Y no hablemos de premios, porque sólo a ese asunto podría dedicarle un ensayo. Yo también soy un poeta “preñado”.
Sí, es verdad, “Paz Soldán se mueve mucho”, tanto que parece una bailarina brasileña (no brasilera) de zamba en el zambódromo, pero mientras él se mueve otros escriben, perfeccionan, pulen su obra, la enriquecen, la trabajan con calma, de la cantidad extraen la calidad, sufriendo desvelos y privaciones sin cuento –renunciando al circo mediático, a la fama engañosa, al dinero, al lujo, al vedettismo literario, vanidad de vanidades, diría Salomón– para legar su obra a las generaciones del mañana, y si pueden a las de hoy. El arte es perfectible, y aunque no alcanza jamás la perfección absoluta, puede aproximarse a ella, ¿no es esa la función del arte? Que ellos buscan la gloría, ¡vaya uno a saber! Tal vez no publiquen nunca en vida. Pero si eso sucedería, lo cual es improbable, no importa. Tampoco el mundo está poblado sólo por ciegos en estética. Lo que sí sabemos, es que esos escritores, se sonríen con infinita conmiseración de aquellos otros, mientras les ven, les escuchan y leen, tienen que leerles. Y les (nos) critican inmisericordemente porque no saben (sabemos) hablar bien, y si no saben (sabemos) hablar bien, menos sabrán (sabremos) escribir bien.
Por favor, no quisiera seguir diciendo cosas de este tono, sabor y jaez, puesto, ke lo úniko que lograré ez aserme odiar con mis dilectos kolegas a kienes les devo el mayor de los respetos, por étika. Paso a otro asunto.
¿Que a Mitre es al único “boliviano” que toman en cuenta en el exterior?
Puede ser. Mas, no olvide que ese hecho no es necesariamente una demostración de que Mitre sea el mejor poeta nacional, o que esté entre los mejores. Yo conozco poetas nacionales actuales, a criterio mío, de mucha más altura, profundidad, fuerza expresiva y calidad estética que Mitre, pero que están ahí escribiendo en silencio, cultivando su obra.
También es cierto que en nuestro país no existen los mecanismos y políticas necesarias para la promoción de nuestros escritores y difusión de su obra, no digamos a nivel internacional, sino nacional, pero ¿Quiénes son los responsables de que esto no exista? ¿La falta de cultura de nuestros políticos? y en cuanto a la proyección internacional ¿no será la causa de la baja calidad de nuestra literatura? ¿Que la cuestión es de contactos? Vaya, vaya. Siempre digo, siguiendo a uno de mis maestros, Jorge Suárez, “en Bolivia todos los escritores, con honrosísimas excepciones escribimos mal”, y las editoriales extranjeras comienzan exigiendo a un escritor un manejo o si se quiere un dominio canónico de la lengua escrita. Toda “buena” obra literaria, es valorada primero por el nivel superficial: la gramática, después viene lo demás. Además que toda ruptura de una norma, ley o regla, etc., debe pasar, sí o sí, por el conocimiento de ella. Hay que estudiar la lengua.
Pero Willy, ¿cómo sabés sobre lo ke está pasando aquí en Santa Cruz? ¿Cómo podés darte idea de lo que es la literatura actual cruceña (¿cruceña, dije?) Me alegra que seás prudente al decir: “me parece”.
Admito tu parecer, pero no olvidés que las cosas no son como parecen, ni parecen como son. Las apariencias engañan. ¿Qué aquí existen más posibilidades de publicación? Tal vez, pero eso de que “a veces publican cosas infantiles...” claro que “se” publican cosas infantiles como en todas partes, y aunque en eso de hablar de “literatura infantil”, no estoy de acuerdo, sí creo que existe una literatura para niños y otra de niños, la primera es la escrita por adultos para niños, y la segunda es la escrita por niños: Me explico: Infante (lat. in fans, que no habla). El ser humano es infante desde que nace hasta que empieza a hablar, pasando por los periodos previos de la adquisición lingüística: gorgeo, parloteo y holofrástico. Por lo tanto, no puede hablarse propiamente de una “literatura infantil”, refiriéndose a la que es escrita por adultos para niños o a la que es escrita por los propios niños cuando empiezan a hablar, porque aún no escriben. Sin embargo, sé muy bien a qué te referís con eso de “cosas infantiles” (¿no sería más propio decir “pueriles”?); de esas cosas también conozco muchas también en La Paz, Sucre, Potosí, Tarija, Oruro, Cochabamba, Beni, Pando, etc.
Pero, ¿a qué esa curiosa preocupación del Parnaso boliviano con su sede y poder central en La Paz, –donde ciertos escritores, poetas, críticos, dramaturgos, músicos, etc. paceños, y otros no menos, residentes allí son maestros, vacas sagradas paradigmas, modelos intachables, geniales, profundos, originales, creadores, perfectos, universales, etc., etc..– respecto a lo que ocurre últimamente aquí en Santa Cruz, una “pequeña ciudad provinciana” que apenas está gateando en literatura y demás áreas del arte, la “cultura” y la ciencia? Por favor dejen de pre-ocuparse de Santa Cruz, si ignoran lo que en verdad está ocurriendo aquí. Ya lo dije alguna vez: En Santa Cruz existe un corpus literario de la segunda mitad del siglo XX, poco difundido y conocido aquí mismo, y nada o casi nada a nivel nacional, y que no ha sido aún tocado por la crítica, porque paradójicamente, aquí en Bolivia y en Santa Cruz, menos, no existen críticos y, como consecuencia, crítica. ¿Cómo es eso? Claro que sí, y de no ser cierta mi afirmación, nombradme uno, por favor.
Es a partir de los años 70 que aquí de produce un proceso de ruptura con la vieja tradición literaria regionalista, costumbrista, modernista y postmodernista tardías, y surge un movimiento, si es que puede llamarse así, que se propone dar el gran salto, primero asimilando las vanguardias europea y latinoamericana, y luego las postvanguardias, para ponerse a tono con lo actual y, finalmente, lanzarse a la posibilidad de crear una literatura auténtica con visión contemporánea y universal, que implique nuevas técnicas, nuevas formas, contenidos, lenguajes y puntos de vista ante la realidad. Y es ese corpus el que ustedes desconocen, como lo desconocen los propios cruceños. Entonces, por favor no lancen juicios a la deriva, al calor de unos tragos respecto a lo que sucede en Santa Cruz: no es posible juzgar el todo por la parte. Sean más cautelosos con sus palabras y con sus actos, y no publiquen ni dejen que publiquen otra vez, una conversación de boliche como la que han publicado, que sólo hace quedar mal a los escritores bolivianos. Bueno pues, y como en este asunto hay mucha más tela que cortar, creo que ya está bueno; sino los de Fondo Negro tendrán un buen argumento para negarse a publicar este texto, so pretexto de la extensión.
Hasta pronto.
[1] Ver De escritores, estilos, tendencias, tablas de queso y grabadoras, por Martín Zelaya Sánchez, Fondo Negro, suplemento cultural de La Prensa, La Paz, Bolivia.


